
Con la llegada del calor llega también uno de los momentos más importantes para el cuidado de la ropa: el cambio de armario. Y aunque mucha gente simplemente guarda la ropa de invierno y saca la de verano, hacerlo sin una limpieza adecuada puede estropear prendas mucho antes de tiempo.
Aunque parezca limpia, la ropa acumula sudor, olores, grasas corporales, polvo y contaminación. Cuando pasan meses guardadas, esas partículas generan mal olor, manchas amarillas, deterioro del tejido y aparición de polillas.
Abrigos
Especialmente los de lana, paño y cashmere. Son tejidos delicados que absorben humedad y olores.
Chaquetas y plumíferos
Guardar plumíferos sucios hace que pierdan volumen, se apelmacen y retengan olores.
Jerseys y prendas de lana
La lana sucia atrae polillas con mucha más facilidad.
Bufandas y accesorios
Aunque no se vean sucios, acumulan maquillaje, perfume y sudor.
Vestidos y camisas guardadas meses
Pueden tener olor a cerrado, polvo acumulado y manchas invisibles.
Ropa de lino
El lino mal guardado se arruga muchísimo y puede perder forma.
Prendas blancas
Muchas veces aparecen manchas amarillas tras meses guardadas.
Las bolsas de plástico generan humedad, favorecen el moho y amarillean los tejidos. Usa siempre fundas transpirables.
1. Separar prendas delicadas.
2. Revisar manchas invisibles.
3. Limpiar antes de guardar.
4. Guardar en lugares secos y ventilados.
Especialmente para abrigos, prendas delicadas, lino, lana y ropa estructurada. Una limpieza incorrecta puede deformar la prenda para siempre.
El cambio de armario no debería ser solo cuestión de espacio, sino de conservación. Dedicar tiempo ahora puede alargar años la vida útil de tu ropa.
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