
Con la llegada de junio cambian muchas cosas en nuestros hogares. Suben las temperaturas, pasamos más tiempo con las ventanas abiertas, ventilamos las habitaciones durante más horas y comenzamos a disfrutar de una mayor sensación de frescura dentro de casa.
Sin embargo, esta costumbre tan habitual durante los meses de verano tiene una consecuencia que muchas personas pasan por alto: la acumulación de polvo, polen y suciedad en las alfombras.
Además, son muchas las familias que aprovechan esta época del año para retirar las alfombras más gruesas y guardarlas hasta la llegada del otoño. Por eso, el comienzo del verano es el momento ideal para realizar una limpieza profesional antes de almacenarlas correctamente.
Durante el invierno solemos mantener las ventanas cerradas la mayor parte del tiempo. En cambio, cuando llega el buen tiempo, las abrimos durante horas para refrescar la vivienda y mejorar la ventilación.
El problema es que junto con el aire también entran:
Gran parte de estas partículas terminan depositándose en las superficies textiles del hogar, especialmente en las alfombras.
Aunque a simple vista parezcan limpias, sus fibras actúan como un auténtico filtro que atrapa la suciedad día tras día.
Junio sigue siendo un mes complicado para muchas personas alérgicas.
Aunque ventilar es necesario, también facilita la entrada de polen en la vivienda. Las alfombras acumulan estas partículas y pueden convertirse en un foco constante de alérgenos, especialmente en salones, dormitorios y habitaciones infantiles.
Una limpieza profunda ayuda a eliminar gran parte de estos residuos y contribuye a crear un ambiente más saludable para toda la familia.
El verano también significa más actividad dentro y fuera del hogar.
Entramos y salimos con mayor frecuencia, recibimos visitas, los niños pasan más tiempo en casa y muchas veces llegamos con restos de polvo, tierra o arena procedentes de parques, jardines, playas o piscinas.
Todo ello termina acumulándose en las fibras de las alfombras. Con el paso de las semanas, esta suciedad no solo afecta a la apariencia, sino que también puede acelerar el desgaste de los materiales.
A diferencia del invierno, durante los meses cálidos las alfombras se secan con mayor rapidez después de los tratamientos de limpieza.
Además, aprovechar el inicio del verano permite:
Por eso muchas familias aprovechan junio para realizar una limpieza general de sofás, cortinas y alfombras.
Cada vez son más las personas que retiran las alfombras durante los meses de calor para ganar sensación de frescura, facilitar la limpieza de la vivienda y liberar espacio.
Sin embargo, guardarlas sin una limpieza previa es uno de los errores más habituales.
Aunque parezcan limpias, las alfombras acumulan durante meses:
Si se almacenan en estas condiciones, la suciedad seguirá deteriorando las fibras y puede provocar manchas, malos olores o la aparición de moho.
Es el error más habitual. La suciedad permanece en el tejido durante meses y puede resultar mucho más difícil de eliminar cuando vuelva a utilizarse.
Trasteros, sótanos o garajes con poca ventilación pueden provocar la aparición de humedad, moho y olores desagradables.
Durante el verano muchos trasteros y áticos alcanzan temperaturas muy elevadas. El calor excesivo puede afectar a determinados materiales, adhesivos y acabados.
Las alfombras siempre deben enrollarse. Doblarlas durante largos periodos puede generar marcas permanentes y deformaciones difíciles de corregir.
Si vas a retirar tu alfombra durante el verano, sigue estas recomendaciones:
De esta forma, cuando llegue el otoño, estará lista para volver a su sitio en perfectas condiciones.
Uno de los principales motivos por los que muchas personas retrasan la limpieza de sus alfombras es la dificultad para trasladarlas.
Especialmente cuando hablamos de:
Enrollarlas, cargarlas y transportarlas puede convertirse en una tarea incómoda y complicada.
Por eso cada vez más clientes optan por servicios de limpieza de alfombras con recogida y entrega a domicilio.
De esta manera:
Una solución especialmente cómoda durante los meses de verano, cuando preferimos dedicar nuestro tiempo libre a disfrutar y descansar.
En Goldrys sabemos que limpiar y guardar una alfombra no debería convertirse en una preocupación.
Por eso ofrecemos un servicio completo de recogida y entrega a domicilio. Recogemos tu alfombra donde nos indiques, realizamos una limpieza profesional adaptada a sus materiales y características, eliminamos polvo, manchas, ácaros y alérgenos acumulados, y te la devolvemos lista para seguir utilizándola o para almacenarla durante el verano en las mejores condiciones.
Así podrás aprovechar el espacio de tu hogar, proteger tu alfombra del calor y la suciedad acumulada, y recuperarla en otoño como el primer día.
Si llevas tiempo pensando en limpiar o guardar tu alfombra, junio es el momento perfecto para hacerlo. Las ventanas abiertas, el aumento del polvo y la llegada del calor hacen que una limpieza profesional sea más recomendable que nunca.
Y con Goldrys, además, no tendrás que moverla de casa.