
Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, muchas personas se hacen la misma pregunta: ¿cuándo hay que guardar el abrigo de invierno? Aunque pueda parecer una tarea sencilla, hacerlo en el momento adecuado y de la forma correcta marcará la diferencia entre encontrar tu abrigo impecable el próximo invierno… o descubrir manchas, malos olores o incluso daños irreparables.
Guardar un abrigo no consiste únicamente en colgarlo en el armario o doblarlo en una caja. La lana, el paño, el plumón o el cashmere son tejidos que necesitan unos cuidados específicos antes de permanecer varios meses sin utilizarse.
En esta guía te explicamos cuándo guardar el abrigo, cómo prepararlo para el cambio de temporada y cuáles son los errores más habituales que conviene evitar.
No existe una fecha exacta, ya que depende de la climatología de cada zona, pero en la mayor parte de España el momento ideal suele situarse entre finales de abril y el mes de mayo.
La recomendación es no precipitarse. Durante la primavera todavía pueden producirse bajadas puntuales de temperatura, por lo que conviene esperar a que el frío haya desaparecido de forma estable.
Una vez tengas claro que no volverás a utilizar el abrigo durante varios meses, es el momento perfecto para prepararlo antes de guardarlo.
Es uno de los errores más frecuentes y también uno de los que más deterioran las prendas.
Aunque el abrigo parezca limpio, después de todo un invierno de uso suele acumular:
Con el paso de los meses, estos residuos se oxidan y pueden provocar manchas amarillentas, malos olores o incluso debilitar las fibras del tejido.
Además, la suciedad es un reclamo para las polillas, especialmente en prendas confeccionadas con lana o fibras naturales.
Por eso, antes de guardar cualquier abrigo durante varios meses, es recomendable realizar una limpieza profesional.
Muchas personas no descubren el problema hasta el otoño, cuando vuelven a sacar la ropa de invierno.
Los problemas más habituales son:
En muchos casos, manchas que podrían haberse eliminado fácilmente en primavera resultan prácticamente imposibles de quitar varios meses después.
No.
Cada tejido requiere un tratamiento diferente.
Por ejemplo:
Son especialmente sensibles a la humedad y a las polillas. Necesitan una limpieza cuidadosa que respete las fibras y mantenga su estructura.
Acumulan mucho polvo durante el invierno y requieren tratamientos específicos para recuperar su aspecto original.
El relleno debe limpiarse correctamente para evitar que se apelmace y pierda capacidad aislante.
Es una fibra muy delicada que puede deformarse fácilmente si se lava de forma incorrecta.
Necesitan procesos específicos para conservar tanto el tejido como los acabados.
Por eso siempre es recomendable revisar la etiqueta de mantenimiento y, cuando se trate de prendas de calidad o con tejidos delicados, confiar en una tintorería profesional.
Una vez limpio, llega el momento de almacenarlo correctamente.
Estos son los pasos recomendados.
Los abrigos pesan bastante y necesitan perchas resistentes que mantengan la forma de los hombros.
Las perchas finas de alambre pueden deformar la prenda.
Evita las bolsas de plástico.
Lo ideal son fundas de tela que permitan la circulación del aire y protejan el abrigo del polvo.
La humedad es uno de los principales enemigos de las prendas de invierno.
Si es posible, evita trasteros o espacios poco ventilados.
Deja espacio suficiente entre prendas para evitar deformaciones y arrugas permanentes.
Las polillas sienten especial atracción por fibras naturales como la lana.
Para reducir el riesgo:
Una correcta limpieza antes del almacenamiento es la mejor medida preventiva.
Aunque muchas personas lo hacen para ahorrar espacio, no suele ser la mejor opción.
Las bolsas al vacío pueden comprimir excesivamente determinadas prendas y afectar a su forma, especialmente en el caso de:
Solo deberían utilizarse cuando el fabricante lo indique expresamente.
Un abrigo de calidad puede durar perfectamente más de diez años.
La diferencia entre una prenda que envejece bien y otra que pierde rápidamente su aspecto suele estar en los pequeños cuidados de cada temporada:
Son gestos sencillos que prolongan considerablemente su vida útil.
Siempre que la prenda sea delicada o tenga un cierto valor.
Especialmente en casos como:
Una limpieza inadecuada puede provocar encogimientos, deformaciones o pérdida de color.
Guardar un abrigo durante varios meses es mucho más que doblarlo y dejarlo en el armario.
En Goldrys cuidamos cada prenda como si fuera única. Analizamos el tejido, aplicamos el tratamiento más adecuado y nos aseguramos de que el abrigo quede completamente limpio antes de su almacenamiento.
Además, ponemos todo el proceso a tu alcance con nuestro servicio de recogida y entrega a domicilio.
Solo tienes que solicitar la recogida. Nosotros pasamos por tu casa, limpiamos profesionalmente tus abrigos y te los devolvemos listos para guardar hasta la próxima temporada.
Así ahorras tiempo, evitas desplazamientos y tienes la tranquilidad de que tus prendas estarán perfectamente conservadas cuando vuelva el frío.
El final del invierno es el mejor momento para cuidar la ropa que más nos protege durante los meses de frío.
Limpiar el abrigo antes de guardarlo, utilizar una funda transpirable y almacenarlo en un lugar seco son pequeños gestos que alargan considerablemente su vida útil.
Y si quieres olvidarte de todo el proceso, Goldrys te ofrece una solución cómoda, profesional y a domicilio para que cuando llegue el próximo invierno solo tengas que abrir el armario… y encontrar tu abrigo exactamente igual que lo dejaste.