
Con la llegada del calor, muchas familias cambian por completo la decoración de su hogar. Se guardan los edredones, desaparecen las mantas más gruesas y, en muchos casos, también se retiran las alfombras de invierno para dejar espacios más frescos y luminosos.
Sin embargo, hay un error muy común: guardar la alfombra tal y como está, pensando que ya se limpiará cuando vuelva el frío.
Aunque pueda parecer una buena idea, la realidad es que almacenar una alfombra sin limpiarla puede acortar su vida útil y hacer que, cuando llegue el otoño, aparezcan malos olores, manchas permanentes o incluso deterioro de las fibras.
Entonces, ¿cómo hay que guardar correctamente una alfombra de invierno? En esta guía resolvemos las dudas más habituales para ayudarte a conservarla en perfectas condiciones hasta la próxima temporada.
El mejor momento es justo cuando deja de utilizarse.
Normalmente ocurre entre finales de primavera y comienzos del verano, cuando las temperaturas aumentan y ya no resulta necesario contar con textiles gruesos en el suelo.
No conviene esperar varios meses con la alfombra enrollada en un rincón o debajo de una cama, ya que seguirá acumulando polvo y humedad.
Lo ideal es planificar su limpieza y almacenamiento antes de guardarla definitivamente.
Sí. De hecho, es el paso más importante de todo el proceso.
Aunque visualmente parezca limpia, una alfombra acumula durante el invierno:
Si toda esa suciedad permanece en las fibras durante meses, puede deteriorar el tejido y favorecer la aparición de manchas difíciles de eliminar.
Guardar una alfombra limpia significa que, cuando vuelva el frío, solo tendrás que extenderla y disfrutar de ella desde el primer día.
Es un error mucho más frecuente de lo que parece.
Con el paso de los meses pueden aparecer:
Además, la suciedad incrustada resulta mucho más difícil de eliminar después de un largo periodo de almacenamiento.
Sí, aunque aspirarla no sustituye una limpieza profesional.
Pasar el aspirador elimina parte del polvo superficial y evita que las partículas más grandes permanezcan entre las fibras.
Sin embargo, no consigue eliminar la suciedad incrustada, los ácaros ni los olores acumulados durante meses de uso.
Por eso, lo más recomendable es combinar un buen aspirado con una limpieza profesional antes de almacenarla.
Siempre debe enrollarse.
Doblarla puede provocar marcas permanentes, deformaciones e incluso roturas en el soporte de algunas alfombras.
Lo recomendable es enrollarla de forma uniforme, sin apretar en exceso y evitando pliegues.
Así conservará mejor su forma original.
Una vez limpia y enrollada, conviene protegerla correctamente.
Lo ideal es utilizar:
No se recomienda utilizar bolsas de plástico completamente cerradas durante largos periodos, ya que pueden favorecer la aparición de humedad y condensación.
El lugar de almacenamiento también influye en su conservación.
Lo más recomendable es buscar un espacio:
Si se guarda en un trastero o un garaje, conviene asegurarse de que no exista humedad.
Lo mejor es evitarlo.
Colocar peso sobre una alfombra durante varios meses puede deformar las fibras y dejar marcas difíciles de recuperar.
Siempre que sea posible, almacénala sin soportar cargas pesadas.
Dependerá de la climatología de cada zona, aunque muchas familias vuelven a colocar sus alfombras entre finales de septiembre y octubre.
Si la alfombra se ha guardado limpia y correctamente protegida, bastará con desenrollarla y dejar que recupere su forma durante unas horas.
No será necesario realizar una limpieza adicional antes de utilizarla.
Una limpieza profesional elimina mucho más que las manchas visibles.
También consigue retirar:
Además, ayuda a conservar los colores, proteger las fibras y prolongar la vida útil de la alfombra.
Es una inversión que evita problemas futuros y permite que vuelva a lucir como nueva cuando llegue el otoño.
En Goldrys sabemos que cada alfombra requiere un tratamiento diferente según su tejido, antigüedad y nivel de suciedad.
Antes de iniciar cualquier proceso analizamos sus características para aplicar la limpieza más adecuada, respetando los materiales y recuperando al máximo su aspecto original.
Eliminamos manchas, polvo, ácaros y olores en profundidad, ayudando a conservar tanto las fibras como los colores durante muchos más años.
Y, para que no tengas que cargar con una alfombra pesada ni desplazarte, ponemos a tu disposición nuestro servicio de recogida y entrega a domicilio. Recogemos la alfombra en tu casa, la limpiamos con tratamientos profesionales y te la devolvemos lista para guardarla hasta que vuelva el frío.
Guardar una alfombra de invierno correctamente es tan importante como elegir una buena alfombra.
Limpiarla antes de almacenarla, enrollarla en lugar de doblarla y conservarla en un lugar seco y ventilado marcará la diferencia cuando llegue el momento de volver a utilizarla.
Si quieres olvidarte del trabajo y asegurarte de que tu alfombra estará perfecta la próxima temporada, en Goldrys nos encargamos de todo. Con nuestro servicio de limpieza profesional y recogida y entrega a domicilio, podrás guardar tus alfombras con la tranquilidad de saber que volverán a vestir tu hogar en las mejores condiciones cuando regrese el frío.